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jueves, 28 de agosto de 2014

Juan Antonio Escurra

Juan Antonio Escurra (Caraguatay, 6 de mayo de 1859 — Villa Hayes, 24 de agosto de 1919) fue un político y militarparaguayo que se desempeñó como presidente de su país entre el 25 de noviembre de 1902 y el 19 de diciembre de 1904, año en el que fue depuesto por una revolución.1
Estuvo casado con Josefa M. Rojas, mujer de una tradicional familia, quien más tarde pasaría a convertirse en la primera dama de la nación. Su familia se dedicó a la cosecha de algodón, maíz y frutas. Después de Uriarte y Egusquiza fue el tercer presidente con apellido vasco.

Primeros años

Fue a la escuela primaria en su ciudad natal, más tarde se dedicó al campo. En 1879, a la edad de 20 años, ingresó al ejército siendo ese año soldado raso. Obtuvo importantes ascensos. En 1891 fue designando comandante militar de las Misiones; en mayo de 1892 fue sargento mayor, además de comandante de las fuerzas de caballería. En julio de 1894 fue ascendido a teniente coronel y el 24 de agosto de 1897 a coronel de la nación. Su ascenso más importante fue el de Alférez de Caballería. Fue partícipe del golpe que derrocó del poder a Emilio Aceval. Tuvo una importante actuación en la revuelta del 18 de octubre de 1891, en la que defendió con valor al gobierno que estuvo constituido en ese entonces por el general Egusquiza.

Su Gobierno

Fue Presidente de la República a la edad de 43 años entre el 25 de noviembre de 1902 y el 19 de diciembre de 1904. Se alejó del poder y no pudo completar su periodo a consecuencia de la revolución de ese año. Su vicepresidente fue el doctor Manuel Domínguez, quien se plegó dicha revolución. El gabinete del coronel Escurra fue conocido como el más joven ya que estuvo integrado por caballeros que iban de 26 a 63 años, entre ellos estaban: Fulgencio R. Moreno, Juan Bautista Gaona y Emiliano González Navero, en Hacienda; Eduardo Fleitas y José Emilio Pérez, en Interior; Cayetano Carreras, en Justicia, Culto e Instrucción Pública; Antonio Cáceres, Patricio Escobar, Bernardino Caballero y Benigno Ferreira, en Guerra y Marina; Pedro Pablo Peña, Cayetano Carreras, Gualberto Cardús Huerta y Cecilio Báez, en Relaciones Exteriores.

Principales obras

Durante su gobierno, se fundó el colegio San José, cuyo lema era “Fiat voluntas dei”, “Hágase la voluntad de Dios” y llegaron los padres Bayoneses; se estabilizó la moneda y el presupuesto. Nuestra moneda tuvo un respetable valor durante su gobierno. Los negocios prosperaron considerablemente; la firma Casal Ribeiro exportó exitosamente tabaco y algodón a Europa; Rius y Jorba exportó cuero, lanas y cerdas en gran cantidad. El doctor Arturo Rebaudi, indudable “antilopizta”, según el decreto del 21 de marzo de 1904; fue como delegado al II Congreso Médico que se llevó a cabo en Buenos Aires; egresaron los primeros médicos de la Universidad Nacional; se declaró distrito a San Antonio; se donó al Uruguay el Solar Artigas; se autorizó la construcción del monumento a los Héroes de Ytororó; se adoptó el Código de Comercio argentino.

Relaciones Exteriores

El 29 de diciembre de 1903 Cecilio Báez fue designado plenipotenciario en México y Estados Unidos. O`Leary fue interventor de la Lotería Nacional. En 1902 renunció donSilvano Mosqueira a la secretaría de la Municipalidad y lo reemplazó Federico Chaves. En 1903 se alejó de la jefatura de Policía de la Capital el doctor Tomás Matto; se creó la Junta Económico- Administrativa de Mbuyapey teniendo como presidente a don Ceferino Ayala y como vicepresidente a don Carlos Pastore. Se nombró, además, como calígrafo de la Biblioteca Nacional a Fernando Vera, en reemplazo de Alberto Correa, que había renunciado. Se realizó una donación al gobierno uruguayo del “Solar de Artigas”.

Ámbito educativo

Entre los acontecimientos en el ámbito de la educación debemos mencionar la ejecución del Primer Congreso Pedagógico Nacional, en febrero de 1903 y la adopción del denominado “Plan Franco” para el Colegio Nacional, el 25 de marzo de 1904. En ese mismo año el poeta Narciso R. Colmán se desempeñó como juez de paz en la localidad de Caballero. En 1903 egresaron de la Facultad de Medicina Andrés Barbero, Ricardo Odriozola, Manuel Urbieta y Eusebio Tabeada, entre otros.
En agosto de 1904 se produjo un agitado movimiento militar que se instaló en Villeta y en octubre de ese mismo año estalló una revolución que culminó con el derrocamiento de Escurra, y con él, el fin del gobierno republicano y el inicio de los liberales en el poder. Luego de su destitución, se retiró del ámbito político comenzando nuevamente una sencilla vida alejada de toda posible perturbación. Se estableció en Villa Hayes, en donde formó un hogar respetable sobre las bases del calor familiar.

Trayectoria Política

Entre los años 1898 y 1902 fue ministro de Guerra y Marina durante los gobiernos de Emilio Aceval y Héctor Carvallo. Fue miembro del Partido Colorado.

Funeral

El coronel Escurra falleció en la ciudad de Villa Hayes, el 24 de agosto de 1919. El Poder Ejecutivo, por decreto, dispuso que se le rindan todos los honores correspondientes. Su cuerpo fue velado en el Palacio de los López y trasladado al cementerio de la Recoleta. Cuando la caravana que conducía al ya fallecido coronel llegó al Puerto de Asunción, la batería de la Artillería de Marina hizo una salva de once cañonazos, por una disposición del Ministerio de Guerra. La Guardia de Honor estuvo compuesta por una Sección de la Marinería. Frente al féretro desfilaron el ministro de Hacienda, doctor Eligio Ayala, el presidente José P. Guggiari, miembros del Supremo Tribunal y Justicia y miembros del Parlamento, distinguidos políticos del Partido Colorado y numerosas familias de la alta sociedad asuncena. Se llevó a cabo una solemne misa de cuerpo presente en la Catedral Metropolitana que estuvo a cargo del arzobispo de Asunción Juan Sinforiano Bogarín. Sus restos fueron depositados en el Panteón Militar, en ese momento la batería de la artillería de la Marina lanzó otras salvas de once cañonazos.

martes, 15 de julio de 2014

Recuperación de los barcos

En 1978 se reunió una comisión para planificar el rescate de los barcos y calderas sumergidos en el Yhaguy. Previa verificación in situ, se planificó la “Operación Vapor cué”, la que preveía la construcción de un camino elevado sobre el estero, transitable en todo tiempo; la instalación de un campamento; la provisión de elementos de trabajo y maquinarias destinadas a la remoción de grandes cantidades de tierra; el drenaje del río; y, otros trabajos complementarios. En el informe que le sirvió de antecedente, se señalaba:
Se llegó a Caraguatay a las 06:00 hs., tratándose en principio de ubicar al Presidente de la Seccional, Profesor Ríos, ubicado éste, se buscó a un conciudadano que tenía un buen conocimiento del lugar y a continuación nos dirigimos al lugar “Vapor Cué”. Afortunadamente el Yhaguy estaba bajo así que la camioneta pudo transitar sin mayores problemas por el estero que separa Caraguatay del lugar “Vapor Cué”.
Por el camino, el acompañante relató que los restos fueron depredados por un alemán de nombre Matías Ges, que cortaba la chapa y estructuraba cascos con autógena y se los llevaba hasta que un día el intendente lo hizo detener por la policía, le hizo descargar el camión y lo tuvo tres días en la comisaría.
Parte de lo que se recuperó, unos ejes cigüeñales el intendente los puso en exposición permanente en una plaza del pueblo. La camioneta no pudo llegar hasta los barcos debido a un arroyito que cruzaba el camino.
Prácticamente no había camino transitable regularmente para llegar a Vapor Cué desde el pueblo. Llegados al lugar se empezó el recorrido por el barranco encontrando los restos destrozados de 6 unidades fondeadas de mayor a menor aguas arriba o sea orientando la formación de oeste a este.
El acompañante dijo que le parecía que el primer buque era el Rio Apa, que después estaba el Pirabebé y los demás ya no los conocía.
…Ante la situación, se concibió hacer mención de los buques mediante una numeración empezando por el último, al que se denominó Nº 1. Se trataba de un buque de unos 40 mts. de eslora y unos 6 mts de manga completamente destartalado y carneado con una caldera rectangular. Afloran las puntas de las cuadernas cortadas de la banda de babor y la banda de estribor, está totalmente cubierta de arena.
El buque siguiente, supuesto Pirabebé, está con la proa cortada y carneada parte de las chapas del forro. Se encuentra prácticamente en el centro del canal algo escorado, tiene una caldera rectangular de llama retorno y en general hundida en una montaña de arena, se convino en mencionarlo con el Nº 2.
Continuando el recorrido por la costa se llegó  lo que fue el buque Nº 3, solo existió la caldera desmantelada en medio de la correntada. Se trata de una caldera rectangular de tubos de agua semihundida en la arena.
Siguiendo la barranca llegamos donde se fondeó el buque Nº 4 y se trata de una caldera igual a la del barco Nº 3, aún más deteriorada y también hundida en la arena.
Se llega al supuesto resto del buque Nº 5 y sólo se encontró una caldera cilíndrica de llamas de retorno adherida a la barranca derecha e inclinada, mitad enterrada y mitad en el agua.
Termina el recorrido en el lugar del buque Nº 6 solo aflora parte de una caldera rectangular de menor tamaño de las primeras y semi hundida en el agua.
El informe del Ing. Juan Miró, motivó la creación de una comisión nacional y la propuesta de las siguientes medidas:
Asfaltar la ruta hasta Vapor Cué (total 27 kms) y construir una ruta de acceso y de salida dentro del parque; construir una plataforma de 100 mts. de diámetro con una altura de 1,70 sobre el máximo nivel de las aguas; construir bases de material de 1 mt. de altura para los barcos y calderas, un palco cubierto, plaquetero, monumento de homenaje a los marinos, arborización del predio, plantaciones de pasto, alimentación eléctrica, delimitación del terreno, una pista de aviación, y un local para museo.
En Agosto de 1981 llegó un destacamento naval, luego uno del Comando de Ingeniería, de la Delegación del Departamento de Cordillera y numerosos civiles de la zona, que colaboraron en los trabajos.
24 de Agosto de 1981 – Ataguía Nº 1
Se comenzó por la construcción de diques por medio de ataguías, que buscaban dejar libres los cascos y calderas del curso principal del río, cosa que se probó imposible debido a las frecuentes y torrenciales lluvias, que arrastraban las ataguías haciendo desaparecer los diques de contención.
Se decidió entonces desviar el curso principal del río a través de un canal auxiliar, construido por medio de palas mecánicas y topadoras, de aproximadamente 1 Km de largo que desembocaba finalmente en el curso normal del río y dejando seca la zona de trabajos.
Se procedió luego a hacer cortes en los cascos para sacarlos por partes, los que fueron depositados sobre anguilas y por medio de varales falsos y tracores, fueron remolcados fuera del lecho el río. Una vez fuera fueron depositados por medio de grúas sobre pedestales de cerámica  previamente construidos y allí fueron vueltos a ensamblar para ser posteriormente soldados y completadas las partes faltantes o en mal estado, que en realidad eran muchas por la acción destructora del tiempo y del agua.
La recuperación de estas reliquias duró cinco años, y se demostró el espíritu de la gente y su voluntad, venciendo todas las dificultades.
El Pirabebé
Fue construido en el astillero de T.W. Seath, en Rutherglen (Escocia), como un Yatch con el nombre de Ranger. Era un “vapor de recreo, lujoso, que lo trajo un viajero a Montevideo. Era de Mattí y lo compró López” (Pedro V. Gill) Fue adquirido en Asunción el 12 de abril de 1865, y se convirtió en uno de los barcos más veloces de la flota paraguaya; su nombre hace referencia a esta característica: pirá/pez – bebé/volar, pez volador. Tuvo destacada actuación en la batalla del Riachuelo. Componía la escuadra que huyendo de la flota brasileña se interno en el río Manduvirá y luego quedo encerrada en el Yhaguy, donde fue hundido para que no cayera en poder de los brasileños. Fue recuperado y colocado en Vapor Cué.





























Fotos: González Ladislao
(datos y fotografías extraídos de la página web:http://www.histarmar.com.ar/ArmadasExtranjeras/Paraguay/VaporCue-1.htm)

Un poco de historia sobre Vapor Cué.

Sabiendo Caxias que seis vapores paraguayos estaban refugiados en l río Yhaguy, ordenó al Barón del Pasaje que fuese a apoderarse de ellos, partiendo de Asunción el 5 de enero con el acorazadoBahía, los monitores Pará, Alagoas, Piauhy, Ceará y Santa Catharina, y las cañoneras Yvahy y Mearim. Esta expedición remontó el río Manduvirá, pero no pudo dar caza a nuestra escuadra, porque encontró un serio obstáculo en la boca del Yhaguy: los paraguayos habían hundido allí a uno de sus vapores, elParaguarí, interceptando el canal.
El 9 estaba de vuelta en nuestro puerto el Barón del Pasaje.
[…] Así las cosas, volvió a pensarse en tomar la escuadrilla paraguaya refugiada en el arroyo Yhaguy organizándose, a mediados de abril, una nueva expedición, compuesta de los monitores Piahuy, Ceará, Santa Catharina y dos lanchas a vapor, a las órdenes del capitán de fragata Gerónimo Francisco González. Esta expedición, como la anterior, remontó el Manduvirá, pero no pudo llegar hasta nuestros vapores, por falta de agua. El mariscal López, al saber que los monitores enemigos estaban frente aCaraguatay, ordenó al capitán Romualdo Núñez que, con su batallón de marinos, marchase inmediatamente, a incorporarse al regimiento del mayor Montiel, que recorría la costa del Manduvirá, para tratar de cortar la retirada a los brasileños, interceptando la corriente con grandes obstáculos acumulados frente al Paso Garayo. Tanto Montiel como Núñez hicieron los mayores esfuerzos, arrojando al canal grandes trozos de madera y carretas cargadas de piedra; pero todo fue inútil porque una lluvia prolongada, que cayó en esos días, se encargó de levantar el nivel del río, dando paso al enemigo. Cuando los paraguayos vieron frustrados sus sacrificios, intentaron un loco abordaje, lanzándose a nado sobre los buques imperiales, pereciendo casi todos, fulminados por la metralla, antes de llegar hasta ellos.
Las naves brasileñas bajaron ilesas a Asunción, y allá quedaron definitivamente aquellos últimos restos de nuestra gloriosa escuadrilla. [O’Leary, op. cit.]
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En abril, tuvo conocimiento [el Mariscal] que tres monitores brasileños arribaron el Yhaguy, hasta frente a Caraguatay, y me despachó con mi batallón para interceptarles el paso en su descenso.
Marchamos hasta aquél punto, preguntando a los vecinos el pareje más accesible de dicho río, y todos nos desengañaban al decirnos que no conocían, por la circunstancia de que el río, estaba muy crecido y había salido de su cauce normal, más de una legua.
Fui a la compañía Alfonso, acampando allí mi gente y envié al alférez Pablo Pino, con diez de tropa, muy buenos nadadores y de entera confianza, a explorar el canal del río, portando hachas y maromas.
Luego de esta descubierta, retornaron dándome parte de las condiciones en que se encontraba el canal, en todo su curso, confirmando las penosas noticias anteriores.
Mientras cavildaba en lo de hacer, recibí orden del Mariscal de que transpusiese el río en un punto llamado Garayo, donde se hallaba el mayor Montiel, de caballería, con idénticas instrucciones a las mías.
Exploré el lugar, hallando en la orilla del río un correzuelo con piedras movedizas, que con facilidad, podrían ser echadas para interceptar el paso de los monitores.
Mas Montiel, en vez de acudir a este procedimiento fácil, recurre a las carretas de los vecinos y las hecha en el canal, que era angosto, creyendo conjurar así, el paso de las naves enemigas, dando cuenta al Mariscal de que yo nada hacía y que los encorazados “estaban ya encerrados”.
En esas arribó una lanchita a vapor hasta los monitores, a la que intentaron capturarla con canoas. El tiro resultó al revés. El enemigo copó al alférez Victoriano Escato, al teniente Ángel Fernández y al sargento Martínez, dando aviso a los monitores, los que bajaron inmediatamente, fondeando frente a Garayo, lanzando bombas y metrallas sobre nuestras fuerzas, consiguiendo herir y matar a varios, y, levantaron con aparejo algunas carretas de las sumergidas en el canal, y lo dejaron expedito.
Cuando iniciaron el cañoneo, yo y mi segundo, el teniente González, estábamos marchando como a media legua del lugar, rumbo a Azcurra, acompañados de un edecán del Mariscal.
Una vez en ésta, nos pusieron incomunicados [Capitán de fragata Romualdo Núñez, Memorias Militares]
Buque hundido en el río Yhaguy, fotografía del acervo de la Biblioteca Nacional de Montevideo, de autor anónimo y de fecha posterior a la guerra (entre 1908-1911), sirvió para ilustrar la obra de Juan E. O’Leary “La Guerra de la Triple Alianza” (Álbum Gráfico de la República del Paraguay, publicado bajo la dirección de Arsenio López Decoud, Buenos Aires, Talleres Gráficos de la Compañía de Fósforos, 1911).

lunes, 13 de junio de 2011

Un oasis de arroz, al estilo japonés



El distrito de Fulgencio Yegros, Caraguatay, no cuenta con un profesor de técnicas de cultivo y mejoramiento de suelo, vacío que ahora es llenado por Ryosuke Koshi desde las huertas escolares. “Como no podemos comprar abono, hicimos nuestros propios fertilizantes con pasto, que aquí es gratis. Utilizamos abono orgánico para no causar daño al ambiente. No requerimos nada químico”, explica al conducir por un lodazal hacia su pequeña parcela experimental de arroz.

“Todo el mundo sabe cultivar y consumir tomate y locote de su huerta, pero no conoce de otras hortalizas. Por eso también quisimos implementar otros rubros como coliflor, brócoli y hortalizas comunes en Japón”.
Pero ahora acapara la atención su nuevo experimento de cultivo de arroz con la ayuda de Hiroshi Hisaoka, un veterano poblador de origen japonés. “Esta es una prueba de que se puede producir arroz en esta zona. Voy a probarlo y registrarlo completamente desde la siembra hasta la cosecha y luego voy a difundirlo entre los agricultores para que tengan trabajo en verano. Normalmente dejan los campos sin trabajar en esta época”.

En verano los agricultores de la zona de Caraguatay mantienen ociosas sus chacras. “No tienen ganancias en verano. Yo les quiero dar trabajo y rubros de autoconsumo. Por lo general tampoco tienen comida suficiente para sus familias todo el año”.

La variedad que planta Koshi fue traída por los colonos japoneses al sur del país. “Estoy haciendo propaganda de este arrozal en agua. Obviamente se necesita una naciente o un arroyo. Como es difícil conseguir grandes extensiones así, propongo que sea para consumo familiar”, recomienda.

El proceso de cosecha y pelado del arroz en Japón se realiza con máquinas pero aquí van a aprender a hacerlo en forma manual con los colonos. La siguiente plantación ya se hará con el agricultor paraguayo. “Ellos siempre cultivan en invierno y en verano tienen sandías y hortalizas y no tienen otro cultivo importante que les pueda generar rentas”.

Una hectárea de este arroz rinde unos 5.000 kilos. “En el caso del sésamo hay que pelear por el precio internacional, pero el arroz no, se come y se vende el resto”, dice Hisaoka al destacar que el clima más favorable para esta especie es el agua y el calor, esenciales para el mejor arroz.
Fuente: ABC Color.

Personajes y curiosidades

En la fotografía Jose Félix Estigarribia, Horacio A. Fernández, Graciela Estigarribia Miranda, y Julia Miranda Cueto de Estigarribia. Catedral Metropolitana.

Imagen del Velatorio de José Félix Estigarribia y Julia Miranda Cueto, Palacio de Gobierno, setiembre de 1940. (Fotografía del archivo personal de Martín Romano García)

Velatorio de José Félix Estigarribia y Julia Miranda Cueto, Palacio de Gobierno, setiembre de 1940. En la fotografía la Sra. Felicia Benítez y sus hijas. (Fotografía del archivo privado de Martín Romano García)